Economía Circular

Ya se empieza a acuñar el término de economía circular entre los que nos hemos acercado al concepto de la sostenibilidad. Lo que busca es genera abundancia… ¿y qué es eso? Para ponerlo en términos sencillos, un ciclo ilimitado de recursos (materiales, energía, agua, aire, etc.) Recordaremos que nos enseñaron que existen los recursos renovables y los no renovables, y que estos últimos son limitados y algún día se pueden acabar. Podemos extender su vida al llevarlos a un estado continuo de utilizarlos sin agotarlos, es decir reutilizándolos y haciendo un uso adecuado de los mismos.

Empecemos con los combustibles y hablemos de los tradicionales. El petróleo, el carbón y el gas natural. Si necesitamos generar energía eléctrica, tenemos una mejor fuente de energía llamada “sol”. Entonces, podemos reducir el uso de estos combustibles en la generación de energía eléctrica utilizando fuentes alternas de energía como la solar (fotovoltáica), la eólica, la geotérmica (de baja profundidad), la hidráulica (sin alteración de ecosistemas) y por supuesto la maremotriz. Todas estas se alimentan del sol directa o indirectamente. Vemos casos de países como Costa Rica, Alemania, Dinamarca, Suecia, entre otros donde se cuentan con políticas claras acerca del uso y la promoción de las energías renovables, hasta el punto que han logrado alimentar su red con 100% fuentes renovables por algunos periodos de tiempo. El mejor galón de petróleo será aquel que ahorremos para algo que no podemos producir con otra fuente.

Por otro lado tenemos los metales y quiero hacer énfasis uno de los que más energía embebida tiene: el aluminio. Este metal tiene unas propiedades fascinantes que han ayudado a la eficiencia energética en muchos campos, como en el de transporte y el sector de alimentos. Tiene baja densidad y baja porosidad además de ofrecer una barrera contra la corrosión. No hablaré del sector aeronáutico y aeroespacial donde se ha convertido en uno de los materiales más importantes para el desarrollo de este sector. Es un recurso no renovable y debemos utilizarlo adecuadamente a la vez que debemos garantizar que se recicle o pueda integrar esos productos de gran valor donde la mejor opción es el aluminio. Esto nos pone en la tarea de recuperar cada lata de aluminio (las de bebidas carbonatadas) y pone el reto sobre todos los empaques laminados que contienen aluminio (el tetrabrik y los empaques metalizados de comida).

¿Por qué debemos preocuparnos por esto y por otros aspectos más de los que nos habla la sostenibilidad? Primero porque entre más escasos se vuelvan los recursos, más profundo en el corazón de la tierra debemos excavar para poderlos sacar y por supuesto esto trae consigo algunos problemas ambientales como contaminación de agua, suelo y emisiones al aire de algunas sustancias tóxicas y de mucho material particulado. Ahora, imagine que para respirar aire puro le toca pagar (como ocurrió mucho tiempo en Ciudad de México y ocurre en algunas ciudades en China hoy en día). Piense que para tomar un vaso con agua pura le tocará pagar algo desorbitante como unos mil dólares… y por supuesto no vivimos con un vasito al día y ahora mire a sus hijos y piense en la ración de ellos… en completar esos 2 ó 3 litros de líquido que requerimos los seres humanos. Espero también haya pensado en el resto de su familia y sus mascotas.

Saliendo un poco de estos temas de los que muchos no quieren saber o imaginar, miremos cómo podemos aportar desde modelos diferentes de la economía. A mi hay uno en particular que me gusta mucho: el trueque. ¡Ah, qué sabios son nuestros antepasados indígenas! Sacamos lo que no nos sirve y se lo damos a alguien que sí le sirva, a cambio recibimos algo que nos sirve. Pero claro, eso no lo vemos factible hoy con todo lo que consumimos y tal vez nos llevaría mucho tiempo poder hacerlo. Lo que sí podemos hacer es buscar una red de consumo colaborativo y allí poner nuestras “cosas” al servicio de los demás. Yo tengo un taladro y lo alquilo por horas; o tengo ropa que ya no uso y que le puede servir a alguien más; a cambio recibo algo que pueda necesitar, como juguetes para mis hijos o incluso comida.

Por otro lado, la economía circular nos lleva a otros modelos, como el de producto como servicio. Es decir ya no consumo el producto sino el servicio que me presta… por ejemplo una lavadora. Me parece ingenioso ver el sistema de alquiler de lavadoras en muchas regiones de Colombia. El primer caso lo vi hace 9 años atrás en la Guajira  y hoy lo veo en muchas regiones, especialmente con personas de estratos bajos y es una muestra de que se puede hacer. Yo no necesito comprar una lavadora, necesito el servicio. Por un lado, un modelo válido son los múltiples negocios de lavado de ropa y por otro esta ingeniosa solución de alquiler de lavadoras por horas o días. Lavo en mi casa o en un local, pero no requiero “consumir” una lavadora. Lo mismo se puede hacer con muchos productos que lo que debemos identificar es qué servicio nos prestan, por ejemplo los vehículos. Al final, debe salir la empresa que fabricó estos productos a recogerlos y buscar recuperar sus activos, es decir, los materiales de los que está hecho el producto. Ello lleva a cambios en el diseño de productos e incluso a abolir prácticas como el diseño para la obsolescencia.

¿Y qué propósito tiene todo esto? Primero hay algo importante y es que el dinero no se debe acumular y acumular y acumular, es un recurso que también debe fluir y estos modelos ayudan a esto. Segundo a que no compremos, compremos, compremos y compremos para acumular, acumular y acumular…. que pensemos en que hay energía almacenada en esos productos que pueden servir para alimentar otros sistemas. Por otra parte, esta nueva economía busca que fortalezcamos nuestras relaciones humanas y que dejemos de ser números; que sintamos cercanía con las empresas y que a la vez podamos ayudar a mejorar sus productos con mucha retroalimentación de la experiencia que vivimos con los servicios que nos prestan. Ayudamos también a ahorrar en recursos naturales y en energía, dejando otros recursos disponibles para mañana, como por ejemplo el agua y así no pensamos en esos escenarios de mil dólares el vasito, sino en escenarios de abundancia de recursos y de vida para nosotros.

Si quieres aprender más sobre la economía circular, te invito a que revises mi libro: ¿Qué es eso de la sostenibilidad? Empresas prósperas generando abundancia.

 

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