Gestión de Residuos: una aproximación desde la Economía Circular

En la economía circular no hay residuos, se habla de nutrientes y materiales, unos que pertenecen al ciclo biológico y otros al ciclo técnico. Es decir, los residuos no existen porque hacen parte de los ciclos y se reintegran por un lado como nutrientes para mejorar nuestros suelos principalmente en la agricultura y por otro lado los materiales se valoran como materiales y van a ser reutilizados constantemente. Basura cero dirían algunos, otros verían el concepto de basura de los chinos, donde la palabra que se utiliza para hablar de residuos es la misma que para hablar de recursos mal ubicados. Esto iría de la mano con el dicho “la basura de alguien es el tesoro de otro” y esto no aplica solamente a quienes tienen un sustento a partir de los residuos.

La jerarquía de la gestión de los residuos establece que lo primero que se hace es trabajar para evitar que se generen residuos. Esto nos lleva a varios escenarios. El primero es el del consumidor, donde se debe educar para comprar adecuadamente y para no comprar cosas innecesarias. Lo segundo está en los productores, donde se requiere eliminar todo empaque innecesario y por supuesto, hacer que tanto empaque como producto sean parte de los ciclos biológicos y/o técnicos. No es que el empaque y el producto sean reciclables (y muchos creen que como es de plástico inmediatamente lo convierte en reciclable), sino que aporten valor a algún ciclo. Las empresas deben pensar que si mañana la ley les exige responsabilidad extendida sobre sus productos (lo que también se denomina responsabilidad postconsumo) puedan hacer algo productivo y que genere valor con lo que retorna a sus manos.

En el tema de los materiales y los residuos hay que hacer una valoración económica. Pensemos en un envase de bebidas hecho de algún plástico, puede ser polietileno de alta densidad, polipropileno o PET. El envase le puede costar a una empresa entre 5 y 50 centavos de dolar (según material y tamaño), precio que por supuesto le tramite al consumidor. ¿Podría el productor devolver este mismo dinero al consumidor si este retorna el envase? Si vamos a un escenario de reciclaje, el mismo envase probablemente vale entre un 10 y 30% de su costo original… claro hay que agregarle valor al lavarlo, quitarle las etiquetas (y a veces el pegante) indeseadas que normalmente son en PVC, retirar la tapa y separar los diferentes materiales. Aún así, no recuperaremos más del 70% del valor, porque por supuesto la energía embebida en el proceso de inyección y soplado del envase no regresará, así como el valor agregado por el transporte y en algunos casos los costos de desinfección del envase antes de su llenado.

El problema, aunque puede parecer complejo se puede empezar a resolver. La tecnología hoy nos permite, por ejemplo, retirar la marquilla en PVC para reemplazarla por grabados permanentes, si bien es un tecnología que aún requiere desarrollarse aún más. Ya existe tecnología para convertir una botella usada en una nueva botella (hay cuestiones higiénicas y de resistencia de materiales involucradas) que pueden aprovechar parte de la energía embebida en los materiales. Y por supuesto le podemos dejar el lavado y cuidado del envase a los consumidores para que sean parte importante del proceso y que ojalá las empresas y los gobiernos los eduquen para que hagan bien su trabajo.

Aunque el tema de la economía circular parezca utópico ya muchos están trabajando en esto. Por supuesto hay algo que considerar y es que los materiales actuales eventualmente hay que desecharlos, por lo que seguiremos teniendo soluciones de final de tubo (rellenos sanitarios, incineradores y algunos otros sistemas) para poder manejar estos residuos.

Como verán, este es tan sólo un pequeño ejemplo del reto que tenemos que abordar en el manejo de las basuras, que usualmente se hace ya cuando el residuo se generó y no hay nada más que hacer que tratarlo. El tema hay que verlo desde la holística, o si quieren de la cuna a la cuna, para allí encontrar el potencial de mejora para rediseñar cadenas productivas y por supuesto dejar de generar residuos innecesarios. Por último, el papel de nosotros como consumidores informados es fundamental.

Si quieres profundizar un poco más en este tema, te invito a que conozcas mi libro ¿Qué es eso de la sostenibilidad? Empresas prósperas generando abundancia.

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